- La operación responde al ataque que dejó tres estadounidenses muertos en Palmira
- Más de 70 objetivos del EI fueron alcanzados con municiones de precisión
- Washington afirma que no es una nueva guerra, sino una represalia directa
El Ejército de Estados Unidos inició una ofensiva militar de gran escala contra el Estado Islámico (EI) en Siria como respuesta a la emboscada ocurrida el 13 de diciembre, en la que murieron dos soldados estadounidenses y un intérprete civil cerca de Palmira, en la provincia de Homs.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los ataques se dirigen contra infraestructura estratégica, centros de mando y depósitos de armas del EI. La ofensiva fue denominada Operación Ataque Ojo de Halcón y contempla el uso de aviones de combate, helicópteros de ataque y artillería, con acciones que se extenderán por varias horas.
Alcance de los bombardeos
De acuerdo con fuentes oficiales, más de 70 objetivos del Estado Islámico fueron impactados con más de 100 municiones de precisión, con apoyo adicional de fuerzas aéreas aliadas. Los ataques se concentraron en zonas del centro y noreste de Siria, incluyendo áreas rurales de Deir ez-Zor, Raqqa y alrededores de Palmira.
Medios estatales sirios reportaron daños en almacenes de armas y cuarteles operativos del EI, utilizados para planear y ejecutar ataques en la región.
Postura del gobierno estadounidense
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, subrayó que la operación no marca el inicio de una nueva guerra, sino una respuesta directa al atentado contra fuerzas estadounidenses.
“No es el comienzo de un conflicto mayor, es una acción de represalia”, afirmó.
El presidente Donald Trump respaldó la ofensiva y la calificó como una “represalia muy seria”, al señalar que Estados Unidos actuará con contundencia ante cualquier agresión contra su personal militar.
Contexto reciente
Las víctimas del ataque del 13 de diciembre representan las primeras bajas estadounidenses en Siria desde la caída del régimen de Bashar al-Assad el año pasado, lo que elevó la presión para una respuesta inmediata. Funcionarios de la Casa Blanca indicaron que el gobierno había advertido previamente que habría represalias.


